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jueves, 24 de octubre de 2013

Cuando me amé de verdad


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir.

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin

El poema "Cuando me amé de verdad" es el resultado de una profunda reflexión de un personaje querido por todos e icono del cine universal, Sir Charles Spencer Chaplin (Nació en Londres, Inglaterra, el 16 de abril de 1889 - Murió en Vevey, Suiza, el 25 de diciembre de 1977) conocido como Charles Chaplin.

Este poema es muy hermoso, motivador y representa en palabras la forma de ver la vida del genio de Chaplin.

Foto: tomada de Chilango.com, del artículo "Famosos bigotes", online < http://m.chilango.com/ciudad/nota/2011/12/09/desde-hitler-hasta-mario-bros>, 26 de octubre de 2013, 9:35 a.m.

domingo, 6 de febrero de 2011

Inicio a la Actuación


El arte de la actuación surge y se desarrolla desde el inicio de las relaciones sociales del individuo.  En un principio, con un carácter mimético, el hombre comienza a imitar a animales e imágenes de Dioses y luego es capaz de recrear situaciones cotidianas y extraordinarias de su vida.  Con la evolución social crece el arte de la imitación y el hombre comienza a interpretar fragmentos de su vida más complejos y así surgen los primeros actores.

La interpretación de un personaje puede tornarse compleja, pero en realidad el proceso es muy simple.  Si analizamos la capacidad inherente del ser humano de representar situaciones, sentimientos y de camuflajear su realidad emocional y corporal podemos llegar a la conclusión que todos somos potencialmente actores.

La diferencia entre nosotros actores de nuestra vida y la interpretación de un personaje es que al representar a un personaje ya el proceso no se da de forma inconsciente, sino dirigida.  Ya no estaríamos racionando a estímulos inesperados, por el contrario manejaríamos toda una gama de información histórica, objetivos, marcaciones, situaciones y estímulos que entre todos determinarían el comportamiento de nuestro personaje.

El texto dramático generalmente aporta información valiosa, tanto a directores como actores, para dar forma a los personajes y situaciones de una obra.  Al leer un texto y analizar un personaje lo primero a indagar son las características físicas y emocionales que se develan a través de los parlamentos.  De ahí que al estudiar un personaje nos preguntemos: ¿Quién es?, ¿Cómo es?, ¿Dónde está?,¿Qué quiere? y ¿Por qué?.

La respuesta a estas interrogantes nos darán un primer acercamiento a la imagen y el comportamiento del personaje plasmada por el dramaturco. Luego combinar estos datos con los requerimientos del director y nuestra propuesta.

Representar a un personaje no es más que prestar nuestro organismo a un ser esbozado en un texto.  Debemos darle vida y eso se logra por la sumatoria de pequeños momentos consecutivos que en total muestran situaciones de la sociedad.

Fuente: Texto: Mena Orta, María Elena, Introducción a la Actuacción, Material del curso de História del Teatro, 2004.
Imagen: 14 de febrero de 2011, Bellas Artes SWINGALIA.com, http://www.swingalia.com/img/historia-de-la-pantomima.jpg